Las instantáneas y vídeos de este beauty tienen el propósito de provocar alarma, concienciar a la sociedad y llamar a la acción…

Son ahora parte de una inmoral estrategia con la que ciertos individuos buscan aumentar su número de likes y seguidores.

Hasta ahora el hombre ha estado en contra de la naturaleza; de ahora en adelante estará en contra de su propia naturaleza.

El físico húngaro Dennis Gabor, premio Nobel de Física en 1971, ya predijo una tendencia que se ha demostrado cierta: la autodestrucción es un fenómeno intrínseco al ser humano.

Intentamos convencernos de lo contrario, aparentamos una normalidad que dista inmensamente de la realidad, evitamos ser conscientes de la cruda objetividad; pero lo cierto es que somos nuestros propios verdugos y estamos condenándonosa una trágica extinción.

I suffocate I’m about to Drown

Entre el 50 y el 70% del cuerpo humano es agua. El bien más preciado, sinónimo de vida y subsistencia, conforma más de la mitad de nuestro ser. El planeta Tierra también es agua, ¾ partes de la corteza terrestre son H2O, la inmensa mayoría contenida en los océanos.

Somos reproducciones a escala de nuestro asteroide, del único astro en el que se conoce a ciencia cierta existencia de vida. Sin embargo, mientras la obsesión por el cuidado personal, la estética y el aspecto no deja de acrecentarse, el ‘Planeta Azul’ recibe cada vez menor escucha y atención. Selfies, unboxings y hashtags conviven con dramáticas imágenes de mares atestados de residuos, bosques en llamas y animales torturados.

El discurso auténtico se desvanece en una sociedad cuyos pilares son la imagen y el ahora, y donde la hipocresía está más presente que nunca.

Mientras invertimos el escaso tiempo libre del que disponemos editando las fotos que subiremos a nuestro perfil de Instagram o stalkeando a nuestro crush (lo que viene a ser “espiar a nuestro amor platónico a través de redes sociales”), la cantidad de plástico vertida a los mares no deja de aumentar y los organismos marinos extintos siguen creciendo.

Se estima que más de 13.000.000 de toneladas de plástico se filtran al océano cada año, provocando la desaparición de 100.000 especies anualmente. Unos datos espeluznantes que han obligado a los estados y a los organismos internacionales a tomar cartas en el asunto. Las acciones emprendidas, sumamente insuficientes, son la respuesta a las advertencias de los científicos y expertos acerca de la insostenible situación a la que se enfrenta nuestro planeta.

Una situación que se ha visto agravada en los últimos tiempos, y ante la cual hemos decidido hacer oídos sordos y no prestar demasiada atención, optando por la vía más rápida y confortable. Pero este parche temporal comienza a estar desgastado, y la Tierra manifiesta signos de debilidad y agotamiento. Nuestro hogar se enfrenta a una crisis, que de no afrontarse inmediatamente, culminará en su aniquilación y, por consiguiente, en nuestra evanescencia.

Fotografía JUAN LUIS GONZÁLEZ

Vídeo YEIMAR HELLER

Dirección PAULA SABORIDO

Retoque fotográfico SARA RODRIGUEZ

Arte NUT [arte+escenografía]

Peluquería DANIEL NÚÑEZ

Espacio LE SALON D’APODACA

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