En este editorial, indagamos en los vestigios de uno de los movimientos mássobresalientes de la historia moderna: el Skinhead.

Donde hubo fuego, cenizas quedan

“Donde hubo fuego, cenizas quedan”. Un dicho popular que, más allá de incluirse en uno de primeros temas de Daddy Yankee o dar título a una de las canciones más conocidas del argentino Luciano Pereyra, constituye una verdad irrefutable.

Ya lo afirmaba Lavoisier a finales del siglo XVIII. “Nada se crea ni se destruye, solo se transforma”. El francés descubrió por aquel entonces uno de los principios universales capitales. Más allá de poder aplicarse a la materia y a la química, el que era su campo de investigación, este razonamiento resultaba completamente válido al hablar de las costumbres, las subculturas y las tendencias.

En este editorial, indagamos en los vestigios de uno de los movimientos más sobresalientes de la historia moderna: el Skinhead. Esta subcultura originaria del Reino Unido cuya eclosión se sitúa en 1969 influyó profundamente en toda una generación, y aún a día de hoy su influjo no pasa desapercibido. Lejos de extinguirse, los Levi’s 501 remangados, las botas Dr. Martens o las bombers (en su gran mayoría acompañadas de parches) siguen constituyendo un reclamo para los jóvenes en la actualidad. Convertidos en reliquias, los símbolos por antonomasia del movimiento Skinhead inspiran constantemente las colecciones de los diseñadores contemporáneos e invaden las tiendas de fast fashion, obsesionadas con ofrecer un sucedáneo de las prendas más icónicas.

Este movimiento de carácter antipolítico, considerado descendiente de la cultura “mod” y fuertemente influenciado por los rude boys jamaicanos emigrados a Reino Unido, revolucionó de una forma inimaginable los ideales de la juventud británica. Muchos de los “mods”, adolescentes ingleses para los que tener una Scooter era sinónimo de alcanzar el sueño americano y cuyo género musical favorito era el jazz o el blues, se vieron atraídos por la subcultura Skinhead. Dijeron adiós a The Kinks o The Who y se interesaron por el ska y el rocksteady jamaicano. El corte de pelo a lo garçon y los cardados imposibles dieron paso a los rapados al cero. Y las camisas entalladas y los fulares se sustituyeron por polos Fred Perry y cazadoras Harrington.

La cultura Skinhead y su estética obrera resistieron al paso del tiempo y se expandieron por el mundo, mientras aquellos que no comulgaban del todo con su filosofía creaban subgrupos y pequeños reductos. De lo que no hay duda es de que su influencia en la moda y la estética pervive. Basta con darse una vuelta por un centro comercial o pasearse por una gran avenida para darse cuenta de que lo tenemos al alcance de nuestras manos. Porque, como dirían nuestras madres, ¡Todo está inventado!

Fotografía JUAN LUIS GONZÁLEZ

Dirección PAULA SABORIDO

Retoque fotográfico SARA RODRIGUEZ

Producción NUT [arte+escenografía]

Vídeo YEIMAR HELLER

Estilismo ITZIAR LUCJURE

Peluquería DANIEL NÚÑEZ

Maquillaje ANDREA GÓMEZ

Modelos JACOBO CAMPUZANO (Jacobbo.13) & JACOB JAMES

Editorial This is London N6
@BYJACOBJAMES CAMISETA: ABANDERADOS PANTALÓN: ATELIER SISMON GENÈVE @JACOBBO.13 CAMISA: LEFTIES PANTALÓN:ATELIER SISMON GENÈVE TIRANTES: C&A
Editorial This is London N6
@JACOBBO.13 CAMISA: LEFTIES TIRANTES: C&A
Editorial This is London N6
Editorial This is London N6
Editorial This is London N6
@BYJACOBJAMES POLO: LEFTIES PANTALÓN: ATELIER SISMON GENÈVE @JACOBBO.13 CAMISETA: ABANDERADO PANTALÓN: BERSHKA TIRANTES: C&A

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