Entrevista a Pedro Mansilla. “Yo al principio siempre digo que soy un error. Brillante, pero un error. Había estudiado Derecho, Ciencias Políticas y Sociología para ser diplomático, pero de repente se cruzó la moda delante de mí.

Seguí un consejo de una brillante directora de cine, que era “las grandes decisiones de tu vida nunca dependen de ti”. También, en ese momento (los años 80, la Movida) la moda estaba muy de moda. Me invitaron a participar en una mesa redonda del Círculo de Bellas Artes, y, por lo visto, estuve brillante. Javier Vallhonrat (enviado por Manuel Piña), que en ese momento no era tan grande como se convirtió después, me cazó. A partir de ahí,
junto con algún trabajo en Telva, me empezaron a llamar de las televisiones, escribir artículos en ‘La Luna de Madrid’, ‘El País’, ‘El Mundo’ (aún no existía Vogue, Marie Claire), ir a ver desfiles, en seguida aparecieron también proyectos de la escuela para dar clases, etc. Ahora lo que hago es sociólogo (asesor de cualquier empresa que quiera ayuda en imagen y comunicación), profesor (diferentes cursos en los que se hable de moda), y escribo en ‘La Razón’ (para mi desgracia, porque soy de izquierdas, pero es quien me lo pide).”

Pedro Mansilla

Tu bigote… ¿tendencia, signo de identidad? ¿Qué es para ti? 

“Mi bigote es anti-tendencia. En un principio me lo dejé por una broma, por una fiesta de disfraces, en la que yo me disfracé de domador de circo inglés. Resultó tan divertido que me lo terminé dejando como un acto de rebeldía, resultando como un homenaje a cualquier escritor (que son quienes llevan bigote). Recuerdo un día que David Delfín me dijo: “joder, Pedro, con bigote, qué cojones tienes”. No lo entendía, pero al parecer el bigote en el mundo gay tenía mucho tirón y me tiraban los tejos continuamente, como Manuel Piña, al que le decía: “eres un tío encantador, te dejo que me abraces, que me beses, pero yo lo siento mucho, debo ser un gay rarísimo, a mí me gustan las tías”; aun así me tenía en su casa hasta las cinco de la mañana. Resultaba gracioso a los gays y podría parecerlo, pero no es así. Si lo hubiese sido me habría salido, porque habría sido pareja de gente muy importante.” 

¿Qué es lo más importante para ti en la moda? 

“Para mí la moda es un juego social, un juego en el que los actores juegan a una cosa que ellos saben lo que es. La gente cree que la moda son los trapos, pero los trapos son los elementos con los que jugamos. Somos animales que vivimos vestidos. ¿Por qué nos vestimos realmente? Porque jugamos a que somos animales que vivimos vestidos.” 

Como sociólogo y experto en moda, ¿qué influencia tiene 

actualmente la moda en la psicología? “Sería algo como el 99%. Hay gente que cree que se viste para otras cosas, pero nos vestimos precisamente para llamar la atención, para gustar, para seducir. Si la gente tuviese que salir a la calle desnuda, no saldría. En los campos de exterminio nazi lo primero que hacían era desnudar y cortar el pelo a la gente para anular su personalidad. Lo primero que hace una persona en occidente, todos los días, es mirarse al espejo. Nos vestimos para estar vestidos (aunque parezca una tautología) porque no podemos vivir desnudos. Nos vestimos para decir quiénes somos, por status y por rol, incluso por motivo de nuestra profesión.” 

Cuando eras joven (aunque sigues siéndolo), ¿qué pensabas que sería y era del mundo de la moda?

“Totalmente diferente al actual. Tengo la sensación de haberme dedicado a la moda desde que se ha inventado, aunque no es del todo cierto (moda ha habido siempre). Pero, cómo me iba a imaginar que la moda ‘low cost’ le iba a hacer este agujero a la moda.” 

¿Cocinas en casa o comes fuera? 

“Si yo pudiese permitírmelo comería siempre fuera. A mí me encanta cocinar y me gusta hacer lo que aprendo en los restaurantes, pero si yo fuese algo, sería un gourmet. ¿Por qué? Primero porque te sientas y te sirven, luego porque puedes ser implacable, en el sentido que, si hay algo que no te gusta, puedes decirlo y exigirlo.” 

¿Crees que la moda femenina ya ha llegado a su cima y que la tendencia, cada vez más asentada, es la moda masculina?

“La moda femenina, al haber estado sometida a la vorágine de la novedad, se llegó al límite hace mucho tiempo. Entonces, más que buscar lo nuevo (no visto), se busca lo adecuado (basado en diferentes re- interpretaciones). Sin embargo, el hombre, como ha vivido una represión formal (ya no sólo por la censura homosexual), se ha vestido de una forma militarizada. Hasta la Revolución Francesa, los hombres eran tan pavos como las mujeres. Después se disciplinó el uniforme de los hombres debido al orden burgués (para no desaprovechar dinero con algo que no sea productivo). Los símbolos muy llamativos en el hombre se redujeron a la mínima expresión (smoking de una tela maravillosa, hecho por un gran sastre, calcetines de lino…). Ahora, después de la II Guerra Mundial, los jóvenes se convierten en verdaderos actores y en lugar de ir vestidos de los padres, son estos quienes quieren ir vestidos de sus hijos. Desde los sesenta hasta aquí, todo el mundo quiere parecer joven y guapo. Esta juventud y la libre expresión de los gais es lo que ha abierto la concepción de moda masculina, incluso los heteros se visten de gais.” 

¿Qué usas, corbata, pajarita, o ninguna de las dos? 

“Las tres. Todo depende del momento.” 

¿Crees que de aquí a unos años se asentará la moda del reciclaje y que las marcas se preocuparán por el medio ambiente?

“Seguro, porque si hay una ley que rige la moda es la ley del péndulo, en general una ley para todos los fenómenos sociales. Pero, como la moda es un fenómeno social de contagio imitativo, vamos todos de un lado a otro. Ahora la moda no es un color, la moda es llevar una marca. Yo creo que el reciclaje y el medio ambiente son unas revoluciones de ciclo largo, no algo que vaya a durar solo unos días. Hay mucha gente banal que cree que la moda es un capricho, y a esos hay que darles con un ladrillo en la cabeza. Aunque lo parece, la moda está ligada a comportamientos muy profundos de la sociedad (si se vive con miedo, si se tiene mucho dinero, si es una sociedad católica o protestante, si vives en el frío o en el calor…).” 

¿Has llevado barba? 

“Muy poquitas veces. Tuve mi periodo revolucionario, era muy de izquierdas, y con Franco vivo todos llevábamos barba.” 

¿Quiénes son para ti las grandes figuras de la moda española actualmente?

“No la conoce casi nadie, pero a mí me parece una joya, que es Sybilla Sorondo, uno de los talentos más importante de los años 80. David Delfín, a pesar de su minimalismo y que era mejor haciendo montajes que haciendo colecciones, es un caso extraordinario de alguien que sin haber estudiado moda específicamente (como Jesús del Pozo) son muy buenos a costa de su sensibilidad con lo que hacen.” 

¿Qué modista/o crees que está sobrevalorado? 

“Parece que es un ataque, y me da pena porque no tengo nada contra él, pero un fenómeno típicamente sobrevalorado sería Palomo Spain. Es un tío genial, ha estudiado moda y lo que hace está genial, pero en el fondo, el único mérito que tiene es que todo su truco está en hacer ropa de mujer y que en los desfiles lo lleven hombres, y eso se llama travestismo. Aunque él lo hace con más gracia y está muy bien.” 

¿Cómo ves la inclusión de los ‘influencers’ y ‘bloggers’ como nuevos “expertos” en moda?

“Lo que ha hecho ha sido enriquecer la parte intangible de la moda, ha reforzado la posibilidad para que tú sepas de moda, aunque en los periódicos la moda también está cada vez más presente. Ahora está la motivación, el interés por estar a la moda y saber lo que es. Lo veo como algo positivo, es la democratización de la moda.” 

¿Cuál es la mejor tortilla? 

“Yo es que hago las dos (con/sin cebolla, hecha/poco hecha) y otra con un poco de pimiento. Luego, es muy importante, si son grandes les puedes dar la vuelta, pero si son pequeñas no hay que darle la vuelta. Yo las hago a fuego lento sin darles la vuelta, así tienes ese punto intermedio entre que por un lado está cuajada y arriba todo lo no cuajada que quieras.” 

¿Qué crees que puede aportar el viajar y conocer mundo a un diseñador?

“De todo. Lo saca de su catetería. Viajar cura el nacionalismo, como decía Pío Baroja. Yo muchas veces a mis alumnos les digo que, aunque sea a pasar hambre, se vayan y que nadie les quite nunca esa experiencia. Te vas a Milán, y aunque vivas en un sitio que hace frío y hace calor, a las siete de la tarde sales y te haces el famoso cuadrilátero de Milán y a ti que te quiten esos seiscientos escaparates. Es una gran parte del problema que ha tenido la moda española, que mi generación y la siguiente no hablábamos inglés y no nos atrevíamos a poner un pie fuera si no era con un idioma perfecto. A lo mejor te encuentras a Calvin Klein, lo saludas y, te puede mandar a tomar por culo, o quizás se pone a hablar contigo.” 

En la era de la globalización, ¿crees que se ha perdido la esencia de la moda de cada lugar?

“Sí, claro, pero eso no es culpa de los diseñadores, sino de la clientela, que prefiere un Channel a un Fernando Lemoniez que es un producto español. De hecho, la clientela desperdició incluso a David Delfín. La gente no es capaz de gastarse 200€ en una camisa para salvar una marca de su país. Algo falla en Cibeles si no hay gente vestida de quien hace el desfile.” 

¿Crees que las grandes multinacionales perjudican la expansión creativa de los jóvenes / nuevos diseñadores/as?

“Eso es una pequeña gran mentira. Si un joven es creativo, lo puede ser a favor y en contra de Zara. Otra cosa es que con Zara es más difícil ser creativo. Sigue siendo culpa de la clientela, que prefiere comprar algo de Zara que algo de un joven diseñador. En España no hay esa cultura que de pronto una estilista multimillonaria se enamora de uno de ellos y les compra toda la colección.” 

¿Qué consejo le darías a alguien que se inicia en este mundo? 

“La única fórmula que te sirve es la formación, porque la otra es la suerte. O formación o suerte, y esta segunda es como la ruleta rusa. La formación no te garantiza algo, pero menos que eso, tampoco.” 

Enumérame al menos 5 artistas con bigote. 

“El primero y en honor a lo que me dedico sería Miyake, otro es John Galliano, Velázquez (que es al que más se parece al mío), Thomas Ann y Marcel Proust.”

Equipo de Redacción JAIME PLAZA & ANA IRINA

Entrevista a Pedro Mansilla
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